Os proponemos un reto: comamos alimentos, no productos

23.03.2017

El reto consiste en dejar de consumir productos procesados y cambiarlos por alimentos naturales durante 10 días. 

Empecemos por saber que son los alimentos procesados. Se puede decir que es cualquier alimento que haya pasado por algún proceso industrial o al que se le haya añadido algún ingrediente adicional, como suele ser el azúcar.

El listado de estos productos es muy amplio, pero podríamos resumirlo en: harinas, bricks, galletas, dulces, frituras, salsas, zumos, refrescos, pan blanco, rosquilletas, golsinas, pastas, comidas preparadas (sopas, pizzas...)...

¿Que inconvenientes tiene el consumo excesivo de dichos productos?

Los alimentos procesados aportan mucho más sodio y menos potasio que su versión natural. El sodio es un mineral que en exceso puede deteriorar nuestro organismo y mantener el equilibrio entre el sodio y el potasio en la dieta es un factor clave para tener la presión arterial bajo control.

Por otro lado, las comidas procesadas pueden contener azúcar y grasas en cantidades mucho más elevadas que las que elaboramos con nuestras propias manos, además de concentrar un mayor número de calorías de baja densidad nutritiva.

Pero, sobre todo, el gran inconveniente de los alimentos procesados es que se relacionan con un mayor riesgo de padecer enfermedades como cáncer, hipertensión, diabetes, obesidad y depresión, entre otras patologías. 

Entonces, ¿qué podemos comer? 

Alimentos naturales, alimentos que se encuentran en su estado natural y no han sido alterados.

Queremos incluir la leche, queso, arroz e incluso el chocolate puro sin azúcares en esta lista, ya que a pesar de ser un producto procesado, son productos sanos, sin aditivos. La pasteurización es un proceso común aplicado a la leche para matar los organismos dañinos. 

Cualquier fruta y verdura, legumbres, cereales enteros, frutos secos, semillas, pescado, carne, huevos, miel, leche, queso blanco...


En resumen, todo en exceso es malo, sin excepciones. Se puede comer de todo en su justa medida, por ello, debemos hacer un uso racional y moderado de los productos procesados y llevar un estilo de vida saludable en el que abunden o predominen los alimentos frescos y naturales.